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Influencias del jazz en el piano clásico

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El jazz y la mal denominada “música clásica” suelen considerarse entre sí como polos paralelos, debido al carácter improvisatorio y las estructuras armónico rítmicas de la primera. No obstante podemos encontrar claras influencias cruzadas entre las mismas e incursiones claras de los compositores “serios”, en el mundo del jazz, desde el primer momento.

El “cake-walk”, danza propia de los esclavos negros de E.E.U.U., es el origen del “ragtime”. Su primer exponente en el mundo pianístico fue Scott Joplin  (1868-1917), pianista afroamericano de raíces clásicas. Claude Debussy utilizó su lenguaje sincopado para afrontar su “Children’s Corner Suite” (1906-08), de la cual su último movimiento “Golliwog’s Cakewalk”. “Minstrels” (de su primer libro de Preludios) es otro claro ejemplo de la incursión del ragtime en la música culta para piano.

El ragtime tuvo gran aceptación entre los compositores clásicos. Podemos destacar nombres como: Satie, Ravel, Stravinsky, Darius Milhaud, Honegger, Hindemith o Bartok, entre otros. Su atracción por lo exótico y experiencias nuevas, inspira su imaginación e integran los nuevos ritmos a su lenguaje particular.

Pero el más llamativo intento de fusión entre jazz y música clásica viene dado con nombre propio a partir de los años veinte del siglo pasado. No es otro que el americano George Gershwin (1898-1937).  “Rhapsody in blue” (1924), que fue estrenada por la orquesta jazzística de Paul Whiteman, “Tres Preludios para piano” (1926), su “Concierto para piano”” (1925), y la ópera “Porgy and Bess” (1935), son consideradas como obras maestras del género del Jazz Sinfónico.

En Europa fue Francia la nación que más se viera marcada por la influencia del jazz, debido sobre todo por la presencia de diversas orquestas de jazz  norteamericanas durante la Primera Guerra Mundial. Esta influencia fue vital en los compositores franceses. El “Concierto en Sol para Piano” (1929/31)  y la “Sonata para Violín y Piano nº2” (1927) de Ravel utilizan el blues en sus partituras.

Igor Stravinsky quedó fascinado desde un primer momento por el jazz. Su “Piano Rag Music” (1919), su “Historia para un Soldado” (1918/9) ballet de cámara con reducción violín, clarinete y piano, o un claro ejemplo como es su “Ebony Concert” (1945), deseo explícito del propio compositor quien quedó fascinado por el sonido de la orquesta de Herman tras escuchar una retransmisión de un concierto de esta por la radio.

Benny Goodman, virtuoso clarinetista, va a ser una de las figuras fundamentales en la unión de ambos estilos. Lo más destacable en este sentido son los encargos que realizó a autores clásicos, como a Bartok, quien escribió para él “Contrastes”, obra que grabó en 1940 junto al autor al piano y al violinista Joseph Szigeti.

Duke Ellington también compone obras y realiza grabaciones acercándose a la música culta, ya sea en el mundo orquestal o al piano solo.

A partir de los años sesenta un gran número de músicos siguen el sendero marcado por Goodman, ya sea con colaboraciones, realizando grabaciones, etc… Citaremos a pianistas como André Previn, quien ya en los 50 simultaneó su carrera como concertista clásico con colaboraciones y composiciones propias. Keith Jarret, gran virtuoso que comenzó su carrera como jazzman en los 60 acompañando a Miles Davis y que posteriormente realizó grabaciones de obras clásicas, incluyéndose entre ellas una versión de “El clave bien temperado” de J.S. Bach que algunos críticos consideran de referencia. También el pianista y director Daniel Barenboim ha mostrado siempre un gran interés por el jazz, grabando en años recientes un disco homenaje a Duke Ellington. Chick Corea y sus brillantes interpretaciones de Mozart. Dave Brubeck, un músico de formación clásica que dispone  de obras en tal ramo, disfrutaba con la Polirritmia y la politonalidad desde el principio de su carrera, fue uno de los primeros músicos de jazz que pudo exponer su música en campus universitarios y su obra es una prueba de que la innovación y la comercialidad no tienen por qué ir reñidas.

Mención aparte, aunque no pertenezca al mundo del piano, merece el trompetista Wynton Marsalis, nacido en New Orleáns en 1961, debutó con la orquesta de dicha ciudad a la edad de 14 años interpretando el “Concierto para trompeta en Mi bemol” de J. Haydn. Sólo unos pocos años después debutó como líder de su propio grupo de jazz tras haber pasado por los Jazz Messengers de Art Blakey, y en 1984 se convierte en el primer músico que gana el mismo año el Grammy al mejor disco de música clásica y a la mejor grabación de jazz. Tenía tan solo 23 años.

En España también tenemos ejemplos como Xavier Montsalvagte y su “Barcelona Blues” (1965) para piano. De última generación podemos citar ejemplos como Joan Albert Amargós o Lluis Vidal, en una transición de la clásica al jazz. Y para terminar podemos cerrar con una mención a la pianista, profesora y compositora María Parra Peñafiel que con su “Il pleut sur Paris” (2014) se ve perfilada su admiración por el gran Bill Evans.

Rápido repaso de las influencias que el jazz ha tenido sobre el piano clásico, y la intersección entre ambos senderos que seguirán sin duda asociados.

Discografía seleccionada:

  • Joshua Rifkin: Scott Joplin Piano Rags (1970). Nonesuch Records
  • Joplin: Piano Rags, Vol. 1 Naxos 8.559114 Arthur Marshall, piano
  • Joplin: Piano Rags, Vol. 2 Naxos 8.559277 Arthur Marshall, piano
  • Debussy: Childrens Corner and others, “Jubilee”. Decca 417782 Pascal Rogé
  • Debussy: Minstrels, Preludes I & II. Onyx Classics. 4004. Pascal Rogé
  • Satie: 3 Gymnopedies and other piano works. Decca #000639302. Pascal Rogé
  • Stravinsky: Piano works. EMI. Michel Beroff. Orchestre de Paris. Seiji Ozawa.
  • Milhaud: Le creation du monde op. 81 and others. Orchestra National de Lille. J.C. Casadesus.
  • Gershwin: Michael Tilson Thomas conducts Gershwin. Sony Music (Cofre) 8.88751700826. Los Angeles Philarmonic. San Francisco Symphony. Buffalo Philarmonic. M.T. Thomas; piano y dirección.
  • Ravel: Piano Concertos. Decca. 4786966. Alicia de Larrocha, London Philarmonic Orchestra. Lawrence Foster.
  • Ravel: The Works for violin and Piano. Orfeo. Dimitry Sitkovetsky, Bella Davidovich
  • Stravinsky: I.S. Edition. Stravinsky conducts Stravinsky. Ebony Concerto. The Soldier’s Tale. Sony music.
  • Bartok: Contrasts for violin, clarinet and piano. Urania (Original Columbia Records) 8. 026726223402. Szigeti, Goodman and Bartok.
  • Ellington: “New World a-comin’” Manhattan Intermezzo. Naxos. 8.573490 Biegel Jeffrey, piano. Brown University Orchestra. Paul Phillips.
  • Andre Previn: Piano and Guitar Concertos. Decca. Vladimir Ashkenazy. Eduardo Fernández. Royal Philarmonic Orchestra. Andre Previn.
  • S.Bach. “Das Wohltemperierte Klavier”. Ecm Records. Keith Jarret, piano.
  • Tribute to Ellington. Teldec Records. Daniel Barenboim and others.
  • Chick Corea. The Mozart Sessions. Sony Music. Chick Corea. The Saint Paul Chambers Orchestra. Bobby McFerrin.
  • Dave Brubeck. Piano works. Naxos. John Salmon, piano.
  • Wynton Marsalis: Haydn, L. Mozart, Hummel Trumpet Concertos. Sony music. National Philarmonic Orchestra. Raymond Leppard.
  • Xavier Montsalvagte: Complete Piano works I, II, y III. Naxos. Jordi Masó
  • Lluis Vidal. Piano Solo. Fresh Sound New Talent. Lluis Vidal.
  • Joan Albert Amargós: Northern Concerto. Our Recordings. Michala Petri. Danish National Symphony Orchestra. Lan Shui.
  • María Parra Peñafiel. Reverie. Verso. VRS 2156.

Luis Suárez

 

 

 

 

 

 

 

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Categories: Luis Suárez, Revista La Tecla 88, Revista la Tecla 88 número 6

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